El carácter chino 黑 (hei)
significa "oscuridad" o "negro" y el carácter 暗 (an) "oscuro,
secreto, velado o confuso". Eso es algo interesante en sí mismo, porque
podemos considerar en cierto sentido que la oscuridad representa nuestra mente
manchada de ignorancia y por otra parte que la oscuridad encierra un secreto.
La verdad es que la ignorancia de la mente sí encierra un secreto. Es el
secreto de la fuerza de la vida misma.
Los antiguos practicaban meditaciones en la oscuridad e incluso los
primeros cristianos emplearon esa técnica para alcanzar estados de conciencia
más elevados.
Sentarse en la oscuridad supone una privación sensorial parcial, y
subconscientemente hay cierto miedo que puede aparecer. Pero cuando se suelta
ese miedo, la misma oscuridad resulta reconfortante y constituye una base para
la meditación si se hace de manera correcta.
Aquí presentamos dos meditaciones en la
oscuridad eficaces que se empleaban en tiempos antiguos y que hoy usa
incorrectamente una mayoría de maestros cuyo interés es cuestionable y cuya
comprensión en incompleta.
Alguien que sea ciego está sentado en
la oscuridad y la naturaleza genera en él o ella una mayor sensibilidad en los
demás sentidos que hace posible una vida eficiente en este mundo en el que los
sentidos ilusorios son tan importantes.
Sin embargo, como meditación sentarse
en la oscuridad nos quita uno de nuestros sentidos más poderosos y les niega a
los demás el acceso a la cognición, con lo que se produce un ambiente psicológico
que es excelente para alcanzar una meditación válida y útil.
En las meditaciones normales y
sencillas, si uno cierra los ojos hay oscuridad (aunque no completa), pero el
conocimiento de que no hay visión sensorial cuando los ojos están abiertos crea
un estado psicológico bastante diferente, sobre todo cuando se deja que los
demás sentidos se desprendan.