B. MEDITACIÓN EN EL IMPULSO DE LA ADICCIÓN



CAMINANDO HACIA LA LUZ


La segunda etapa de esta meditación, en la que eliminamos la segunda capa de la adicción, permite que tu Identidad subconsciente empiece a caminar sin miedo hacia la luz de su propia sombra, que acompaña a cada hombre, mujer o niño.

Esta meditación es, por supuesto, más difícil que la primera, y el nivel de éxito depende de cómo
de bien se haya revelado la Experiencia X en la primera práctica.

Esta meditación empieza con el mismo trío para la buena disponsición de la meditación: la pre-programación, ahora con un foco diferente, la respiración de fondo dentro y fuera, y la experiencia de la totalidad del cuerpo como una sola sensación.

El elemento de empuje por primera vez en esta meditación es la presencia de la Naturaleza del Dharma, que en la criatura humana se llama la Naturaleza de Buda.

Cada criatura viviente está en posesión de la naturaleza del Dharma, que es un programa natural que permite el desarrollo de todos los atributos naturales físicos y mentales que son apropiados para el tipo de vida en cuestión. Una margarita tiene la naturaleza de una margarita, un gusano tiene la naturaleza de un gusano, y así hasta llegar a la criatura humana, que tiene toda la información en sus genes para el desarrollo de la armonía con el resto de los seres vivientes en el entorno que los sustenta.

La criatura humana, sin embargo, ha desarrollado Identidades subliminales, que fueron descubiertas por los antiguos Arios y llamadas con el nombre de "Gunas". Después, estas Gunas fueron redescubiertas por el Buda Gotama como temperamentos y posteriormente redescubiertas de nuevo por Freud como Yo, Ego, y Super Ego. La única novedad acerca de esas Identidades subliminales es que hoy sabemos mucho más de ellas y cómo operan.

Pero la criatura humana, que ha desarrollado estas Identidades que son impedimentos para el desarrollo natural humano, también ha desarrollado un impulso homeostático de resistirse a estos impulsos de la Identidad...  el Buda Gotama llamó a este elemento la Naturaleza de Buda.

Entonces, él desarrolló aún más los sistemas de los Arios para la sana recuperación de la Naturaleza del Dharma natural, con varias meditaciones y enseñanzas que las acompañaban.

En estas meditaciones, uno de los factores que debemos introducir en la pre-programación es la conceptualización de la existencia de la Naturaleza del Buda... que es la recuperación de todo lo que es sano y está en armonía natural con todos los seres vivientes.

El primer paso aquí es entender y desarrollar esa creencia y tener confianza en que esta recuperación de la Naturaleza de Buda realmente existe. Sin esa creencia, la meditación se vería seriamente debilitada.

Así pues, si no crees que este impulso homeostático existe, tendrás que empezar a buscar fuentes que confirmen esa presencia, o empezar otras meditaciones simples que también la confirmen.

Una vez que este concepto esté firmemente establecido, entonces en la pre-programación para esta meditación, induce la experiencia cognitiva simple de cómo te sientes acerca de la presencia de la Naturaleza de Buda -sin elaborar otras ideas, conceptos o cadenas de pensamiento- y, con ello, cara a cara, la experiencia que encontraste en la primera meditación, la llamada Experiencia X.

En la pre-programación, entonces, te imaginas a ti mismo en la meditación (sin hacerla) con la respiración correcta, el Qi sensocial completo, y las dos experiencias cara a cara constantemente presentes en el espacio.

Ahora, recordarás que estas pre-programaciones deben ser frecuentes y hacerse en cualquier sitio en cualquier momento o antes de ir a dormir. Harán falta muchas sesiones de pre-programación antes de que empieces a notar los efectos de esta segunda meditación.

Pero recuerda: en esta segunda meditación NO ENTRES COGNITIVAMENTE en las experiencias ni configures la respiración o el Qi Defensivo cognitivamente. Si la pre-programación se ha hecho correctamente y con suficiente frecuencia, lo único que tienes que hacer es sentarte en meditación con la intención de realizar esta meditación particular. Cuanta menos mente presente haya, mejor.

Durante la meditación puede emerger una experiencia aparente (no es realmente durante la meditación pero parece que sí). Igualmente, cuando se acabe la meditación, encontrarás una experiencia. No elabores esa experiencia ni mires a sus causas, qué significa, o cualquier otra cosa... nada más acéptala. Si surge un nombre para ella, está bien, pero es importante mantener la experiencia clara, desconectada de todo pensamiento o idea, y firmemente disponible en la memoria sin contaminación.

Notarás que no he identificado la experiencia de la primera meditación y tampoco voy a identificar la experiencia de esta meditación.

La razón es que la mente humana es tan eficiente y capaz que, si los resultados se conocen de antemano, la mente los inventará para ti. Así, nunca sabrías si lo que has sentido es natural y correcto o fraudulento debido a las interferencias de la mente en el proceso de meditación.

En el mundo práctico, el efecto de esta segunda "decapación" será el surgimiento de cierto disgusto por los comporamientos a los que uno es adicto. No será fuerte, pero estará presente.

Pero esto no es lo mismo que el disgusto que puedes haber desarrollado mentalmente contra tu adicción... tampoco es emocional... es una respuesta visceral que puedes sentir en el abdomen inferior cada vez que te acercas a la adicción o incluso cada vez que piensas sobre ella.

No será suficientemente fuerte como para prevenir que continúes tu adicción, pero es el primer signo de que la meditación está funcionando para ti y la Naturaleza de Buda está presente como una homeostasis psicológica.



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