Hemos dicho que:
La raíz de la disonancia está en el estrés subliminal entre las cogniciones en conflicto. El sistema biológico responde a este estrés aportando una solución al conflicto existente y eliminando con ello la disonancia.
Cuando hay disonancia entre una conducta potencial y una actitud dominante, entonces la actitud se cambiará subconscientemente con datos que apoyen la conducta deseada y le hagan sitio. En el caso de una discrepancia entre las actitudes y el comportamiento, lo más probable es que la actitud cambie para adaptarse a la conducta.
Vamos a examinarlo más de cerca.
En versión simplificada, la disonancia es de hecho un conflicto entre la preparación para responder generada por la INTENCIÓN y las ACTITUDES almacenadas en la memoria (creencias, deseos y antiguas resoluciones de conflictos).
En la mayoría de los casos, debido a la tensión física o mental, la mente busca datos para resolver el conflicto, y dado que la INTENCIÓN surge en respuesta a una IRRITACIÓN ACTUAL (un estímulo), se favorece la intención que tenga una valencia de alta certidumbre.
Ahora, bien, es importante darse cuenta de que tanto la INTENCIÓN actual como la ACTITUD almacenada son consecuencias de una IDENTIDAD y que el sistema natural no le añade peso a ninguna de ellas en calidad de correcta.
Cuando son llamadas a la COGNICIÓN, entonces la discrepancia de ambas con el comportamiento natural y correcto da como resultado una señal homeostática disponible pero completamente silenciada para cada una.
Dos son los factores que afectan a la fuerza de esta disonancia:
1. El número de creencias disonantes. 2. El peso o importancia que se le otorga a cada uno de los factores disonantes.
Esta homeostasis natural se dirige al peso añadido erróneo de las fuerzas combinadas de las ACTITUDES dominantes empleadas para compilar la INTENCIÓN FINAL (los antiguos factores de homeostasis) y al peso añadido erróneo en la nueva PREPARACIÓN DE INTENCIÓN (el nuevo factor homeostático).
La reducción lógica de la disonancia sugiere:
Está claro que los tres pasos requieren mucha introspección y la recolección de nuevos datos externos. Aunque eso puede ser eficaz para resolver la disonancia actual, no hay garantías de que no vuelva a surgir la disonancia ni tampoco de que los nuevos datos estén libres de interferencias de la identidad.
La única solución es eliminar lo que silencia la homeostasis, entendiendo esa voz que la cognición convierte en una señal que la conciencia es capaz de recibir.
Eso significa que debe haber:
Eso solo se puede conseguir por medio de la meditación eficaz, que se puede emplear para resolver un problema de disonancia específico en el que la leve voz homeostática haya declarado que “Hay algo equivocado aquí en mi respuesta”.
Sin embargo, esto se convierte en un simple parche, cuando lo que realmente es más eficaz es restaurar toda la fuerza de la voz homeostática, de manera que su presencia sea reconocida en todo momento y se sepa también la naturaleza de las respuestas correctas y naturales, modificando las ACTITUDES de manera que sean correctas y no contaminadas.
En
términos psicológicos, eso es el uso pleno y eficaz del “comparador” natural
que requiere que los elementos usados en la COGNICIÓN (Actitudes, Intenciones y
Preparación para responder) estén en armonía con la expresión natural del
Principio Femenino (los programas naturales del sistema).
Por tanto, la resolución del problema para los que no han alcanzado esa dedicación requiere de:
1. Meditación de disonancia. 2. Resolución de la Fuerza de la Vida. |





