LA CONTEMPLACIÓN DAOÍSTA DEL “PORTAL AL CIELO” DE LA ESTRELLA POLAR


 EL PORTAL AL CIELO


Polaris y uno de sus dos satélites



Hay un punto en el cielo del hemisferio norte alrededor del cual todas las constelaciones parecen girar. Es la estrella polar, Polaris, que es fija y parece no moverse. Los daoístas la consideran el Portal al Cielo, , chang.

En el Dao, el cuerpo es un microcosmos del universo: “Como es arriba, así es abajo”. Lo que afirman es que los procesos que operan entre estrellas son los mismos que se aplican dentro de nuestro propio sistema. Por tanto, el cuerpo físico tiene como rasgos el movimiento y la absorción de la energía, con uno o más centros.

El centro más importante de todos los campos se llama
丹田, dāntián, o “campo de energía”, que en su traducción literal es el “campo de cinabrio”.

Es uno de los tres lugares del cuerpo humano que desempeñan un papel fundamental en la respiración y la meditación. Localizado en la región abdominal, las fuentes lo sitúan a una distancia entre 1,3 y 3,6 pulgadas (cun) por debajo del ombligo y hacia el interior del cuerpo.

Los otros dos centros están en el corazón y en el cerebro. Estos tres centros establecen una división en tres partes del espacio interno que se corresponde con las partes de la cosmología daoísta.

Muchos consideran que es lo mismo o que está relacionado con la Puerta de la Fuerza Vital (mingmen), el Origen del Paso (guanyuan) y el Océano del Aliento (qihai).


La práctica de la alquimia interna del Dao universal fusiona el flujo de energía de este centro (un vórtice de energía) con otras energías del cuerpo para dar origen a una conciencia interior, más allá del espacio y del tiempo, a una aproximación a la Fuente, cuando se enlaza psicológicamente con la estrella polar.

Así pues, esta meditación de la oscuridad, si se practica con disciplina, determinación y persistencia, nos libera poco a poco psicológicamente de los lazos mentales manchados con la tierra samsárica.

Por sí misma no lleva al despertar ni trae conocimiento interno ni profundos potenciales, pero mejora el funcionamiento interno correcto y natural. La experiencia importante es una experiencia interna que se manifiesta a medida que el Palacio de Cristal –que incluye las glándulas pineal y pituitaria, el hipotálamo y el tálamo– se relaja y descarga de bloqueos psicológicos.

Eso genera una ilusión que es luminosa, como incontables cristales brillantes. La pineal, uno de los órganos sensoriales principales, es por supuesto la fuente de esta experiencia.




LA CONTEMPLACIÓN


La meditación empieza como todas las meditaciones serias, con pre-programación en la que imaginas que estás realizando la meditación en detalle y a la perfección. Esto se hace todas las veces que se pueda en situaciones de no-meditación.

La práctica en sí debe hacerse en una noche clara y confortable cuando no haya luna, nubes, viento ni otras distracciones.

La atención externa se fija en la estrella polar. Fíjate en ella intensamente, de manera que todas las demás estrellas y cuerpos celestes desaparezcan y te dejen solo con ese punto de anclaje. Sabiendo que es el centro de nuestra posición aparente en el universo, mora en el seno de Polaris y con ese concepto.

Hay que atender a la respiración de fondo según las instrucciones de las meditaciones previas. Eso elimina la interferencia de pensamientos, emociones y la simple incomodidad visceral.

Luego, considerando que la energía que hay dentro de ti es un aliento móvil y pulsante en concierto con la inhalación y exhalación, detecta el flujo real de la energía que fluye hacia arriba desde el centro abdominal del Qi por los canales de energía (que en realidad no son tales) a través de la zona del corazón, cerca de la columna vertebral, y luego al cerebro, por detrás de los ojos hasta la glándula pituitaria.

Si sabes algo sobre los vórtices de energía quizá sea una ayuda, pero no es importante porque para empezar basta con una aproximación.


Centrándote en la punta del Palacio de Cristal, la glándula pineal, proyecta esa energía a Polaris, dentro de la cual estás morando. Experimenta tu propia conexión aparente mediante ese vínculo y hazte uno con la luz de Polaris en medio de esa oscuridad total.

Ahora, deja que esa luz fluya desde la masa de Polaris hacia ti y que fluya a través de tu mente y cuerpo, trayendo consigo ese nacimiento original del universo que se refleja en el nacimiento de toda la vida. Mora en esa fuerza de la vida y siente cómo te alimenta.

Esa unidad te conecta con todas las cosas vivas, así que permite que surja el afecto benevolente natural. Es más grande y más completo que el amor mundano manchado, pues en el Dao se dice que es la vía para dar origen al Ser Inmortal.

Pero ese amor al propio Ser debe carecer de cualquier presencia de la identidad. Mora en ese amor universal que no se dirige hacia ningún individuo sino a todas las cosas vivas, tanto tiempo como permitan tu cuerpo y mente.

Es importante por tanto entender esa experiencia y llevarla contigo cada minuto del día como defensa contra la manchas de tu propia mente y los ataques de las tentaciones externas.











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