SUGERENCIAS PARA PRINCIPIANTES


EL TIEMPO Y EL ESPACIO SUFICIENTE

Cuando vayas a meditar, apaga el teléfono y aparta de tu mente aquello de lo que normalmente estás pendiente. Si hay alguien pendiente de ti puedes avisarle para que no te estorben durante un tiempo; que estás meditando.

Antes de entrar en el cuarto de meditación, o en el espacio que tienes apartado decorado y reservado para ello, quítate los zapatos, el reloj, las gafas y aquello que no necesitas entonces. Estás pisando tierra sagrada, el lugar donde vas a encontrar a tu ser interior.

No te quites solamente los zapatos sino también quita todo lo que te preocupa. Deja  todas las preocupaciones con tus zapatos fuera del lugar y entra con la mente despreocupada.


Un lugar especial para meditar

Medita en un lugar agradable que has preparado especialmente, porque eso incrementa el poder de la meditación. Si puede ser una habitación entera mejor, pero incluso un pequeño rincón será suficiente si lo guardas solamente para meditar.

¿Por qué necesitamos un lugar especial para meditar? Porque cada acto que hacemos crea su propia vibración. Si meditas en un lugar especial, ese lugar se hace meditativo. Cada día que meditas en él, el lugar absorbe tu vibración. El día siguiente, cuando vuelvas, el lugar te devuelve las vibraciones. Estas vibraciones te ayudan, te corresponden y te hacen receptivo a ellas.


 Decora tu lugar de meditación con cosas adecuadas

Cuando preparas el lugar para meditar, puedes decorarlo con cosas bonitas que te hagan sentir bienestar: imágenes de seres superiores, flores naturales, inciensos fragantes, telas suaves con colores vivos, perfumes exóticos, una alfombra favorita, cojines confortables, velas de olor, una piedra de cristal transparente...

 Podrás conectar con tu ser interior, y habrá un verdadero bienestar allí para meditar.

 

Cuando estás fuera, medita en la naturaleza

También puedes meditar en un lugar natural: bajo un árbol majestuoso con el viento que murmura en las hojas, cerca de un río con el chapoteo del agua que corre encima de las rocas, en la montaña, rodeado de pájaros cantando...


 Sé confortable

 Puedes adaptar cualquier posición que te permita ser confortable. Ser confortable significa que te olvidas del cuerpo. Cuando te acuerdas continuamente de tu cuerpo, no estás confortable.

 Puedes sentarte en una silla o en un cojín en el suelo, no importa. Lo esencial es encontrarte feliz y dichoso en tu postura.

 

Una hora de meditación cada día

Dedica al menos media hora cada día a tu relajación y meditación y, si es posible, un segundo periodo de otra media hora en otro momento. 

Las otras veintitrés las puedes dedicar a tus ocupaciones, deseos, pensamientos, ambiciones, proyecciones. Con una hora de las veinticuatro del día dedicada a la meditación, con el tiempo verás que aquella hora ha sido la más valiosa de tu vida y que cuando no estás relajado y consciente supone una pérdida de tiempo.




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